Por Sandra Huertas

Siempre pensé en la Comedia como esa propuesta llena de orgullo construido en privado y despedazado o indultado por el público en un escenario. Pero, la verdad, existen otros lugares para la humillación.

Amo que haya alternativas, porque no siempre hay tantos escenarios disponibles ni el dinero para pagar además de cursos, libros y talleres, el transporte y la comida que implican estar en un open, y eso que yo no consumo otros renglones de la economía mucho más costosos y muy populares en el gremio.

Antes era relativo, el poder ser visto y escuchado, sin tener que lidiar con algún anfitrión antipático que dijera: pues párate ahí a un lado, a ver si queda espacio para que pruebes. Y uno ahí con la cerveza, la entrada, el uber o el transmi, esperando otra oportunidad.

Antes, la posibilidad de conocer y “tener acceso” a colegas de otros países se había convertido un privilegio. Entrar a concursos internacionales era tan cerrado que muchos talentos ni siquiera se inscribían porque sabían que perderían su tiempo (y, de nuevo, su dinero).

Hoy, tras adaptarnos a lo virtual con la pandemia, aparecieron los Open Mics virtuales, y con ellos, un gimnasio para comediantes como no se había visto antes. Sí, puede que no haya público (casi siempre son colegas), pero hay muchas cosas que sirven, siempre que uno no se olvide del valor incalculable de llevar cada aprendizaje a un escenario real.

Hay muchas cosas positivas en el riesgo de presentarse en micrófonos virtuales. “Isi ni is ninguín risgui” dirán algunos. Pero sí lo es.

Es un riesgo porque hay o un público silencioso o comediantes en el público (igualito que en los open mics), así que la tensión de ser escuchado y entendido por el otro, se mantiene. 

Y hablando de ser entendidos, lo mejor es buscar opens virtuales en zonas del país o del planeta que no te sean familiares… – ¿Para qué?  – Para que seas más universal en tu material.

No solo te ahorras los gastos del open (no sé si lo digo por tacaña o por falta de liquidez), también tienes la posibilidad de tener una grabación fidedigna del momento, y repasar cómo te sientes diciendo tus líneas, además de evolucionar con un material que trasciende lo local.

En los Open de México y Chile además, llevan a un experto a hacer retroalimentación de los probadores. O sea, que aparte de todo aprenderás y serás visto por gente que sabe mucho. Ni hablar de los nuevos amigos, aprendizajes y tallereo con gente de otras latitudes. Sólo ganancias.

Arriésgate a romper fronteras. Estoy segura que quieres llegar a medio mundo, y el gimnasio virtual que te ofrecen los opens es un gran primer paso para hacerlo. Allá nos vemos. 

Por Sandra Huertas

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